El tercer trimestre de 2025 muestra señales alentadoras para el mercado laboral colombiano, aunque bajo la superficie persisten retos estructurales. Basándonos en el análisis de ofertas laborales recogidas por PROSFY y contrastando con fuentes oficiales (DANE, medios económicos), este artículo ofrece una panorámica integral, acompañada de recomendaciones aplicables para empresas, candidatos y profesionales de RR. HH.
Panorama general: desempleo en niveles históricos bajos, pero con matices
Durante agosto de 2025, Colombia registró una tasa de desempleo nacional de 8,6 %, la más baja desde que hay registro histórico, con una caída de 1,1 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2024. En el acumulado del trimestre junio–agosto, la desocupación se situó en 8,7 %.
En las principales ciudades y sus áreas metropolitanas, la tasa fue aún más baja: 7,8 %, lo que representa un descenso de 2,2 puntos respecto al año anterior en esas zonas urbanas. Medellín y su área metropolitana vuelven a destacar con la tasa más baja del país (6,4 %) en ese periodo.
El número de ocupados también crece: en agosto de 2025 hubo 23,8 millones de personas empleadas, un aumento de unas 393.000 personas frente al año anterior (+1,7 %). No obstante, estos avances conviven con preocupaciones estructurales: la informalidad laboral se mantiene alta (55,7 %) y en algunas ciudades incluso creció.
Interpretando este escenario, la caída del desempleo es un logro notable, pero muchas de las nuevas plazas creadas podrían ofrecer condiciones precarias, con menores protecciones formales. Como advierte un análisis reciente: “la supuesta mejora se sostiene sobre pilares débiles” donde el empleo informal gana terreno y el poder adquisitivo no se recupera.
Qué dicen los datos de PROSFY (ofertas de empleo) y cómo complementan la visión macro
El informe interno de PROSFY para Colombia correspondientes al tercer trimestre recoge información clave proveniente de 68.399 ofertas de empleo analizadas en el país. A continuación, algunos insights relevantes (sin repetir los elementos que ya has visto en las imágenes del informe):
Las ciudades como Medellín, Valledupar o Cartagena aparecieron entre las que ofrecen remuneraciones más altas promedio (por ejemplo, Medellín con ~ COP 20.400.000).
Entre las habilidades más buscadas figuraron “trabajo en equipo”, “adaptación al cambio”, “ventas”, “servicio al cliente” y competencias técnicas como Microsoft Excel.
En cuanto a cargos demandados, los puestos relacionados con ventas, almacén, contabilidad y operaciones destacaron en volumen de ofertas.
Por ramas profesionales, los sectores con más vacantes fueron ventas, transporte, finanzas, manufactura y salud. Sin embargo, algunos de los campos con mayor salario promedio no coincidían con el mayor número de ofertas. Esto sugiere que las vacantes más especializadas o estratégicas ofrecen mejores sueldos, pero requieren perfiles más exigentes.
Estos datos permiten ver no solo dónde hay demanda, sino también qué tipo de perfil (funciones blandas y técnicas) y qué tipo de salarios se negocian en el mercado real de ofertas.
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Factores estructurales y fuerzas en juego
Ajustes salariales y presión inflacionaria
En 2025 se aprobó un aumento del salario mínimo del 9,5 %, que lo dejó en COP 1.423.500 mensuales, más un subsidio de transporte de COP 200.000. Este ajuste se suma a otros aumentos salariales promedios entre empresas del ~ 7,1 % para trabajos fuera del mínimo. Frente a una inflación prevista que ronda el 5 %, los incrementos salariales actúan como una defensa parcial del poder adquisitivo.
Brechas estructurales: género, informalidad y calidad del empleo
Aunque el desempleo cae, persisten brechas marcadas. En agosto de 2025, la tasa de desempleo fue de 6,7 % entre hombres frente a 11,2 % entre mujeres, es decir, una diferencia de 4,5 puntos. Además, la informalidad sigue siendo un obstáculo para la estabilidad laboral, acceso a derechos y protección social.
El trabajo informal continúa absorbiendo buena parte del crecimiento del empleo, limitando los beneficios de la recuperación. Muchos de los nuevos empleos construidos en las grandes ciudades operan en la economía de baja formalidad, con condiciones de menores prestaciones y menos seguridad.
Segmentos de crecimiento: sectores, ciudades medianas y demanda de talento
El crecimiento de empleo se concentra en sectores tradicionales como la manufactura, la construcción y el transporte. Por ejemplo, la industria manufacturera generó más de 199.000 nuevos empleos en el último año, y construcción casi 178.000. Por el contrario, el sector agrícola perdió plazas (unos 237.000).
Las ciudades de tamaño intermedio también tienen un papel clave. Estudios recientes sugieren que las urbes con mayor complejidad industrial tienen más capacidad de formalizar empleo y absorber fuerzas laborales especializadas. Además, un trabajo reciente propone reconstruir indicadores laborales departamentales con técnicas de inteligencia artificial, lo que da una visión más granular del mercado en regiones menos visibles.
Otro dato interesante: en encuestas empresariales del arranque de 2025, 57 % de las compañías anticipan aumentos en su plantilla (headcount), apuntando a una expectativa de expansión de talento para el año. Los sectores con crecimiento previsto son tecnología, operaciones, ventas y servicios.
Recomendaciones prácticas basadas en este panorama
A continuación, algunas recomendaciones que pueden ser útiles para distintos actores: empresas que buscan contratar, profesionales que desean posicionarse mejor y gestores de políticas de talento.
Para profesionales y candidatos
Desarrolla tanto habilidades transversales (trabajo en equipo, adaptación al cambio, comunicación) como competencias técnicas demandadas (Excel, gestión comercial).
Si estás en ciudades intermedias, explora oportunidades regionales emergentes; estas localidades pueden ofrecer menos competencia y espacios de crecimiento.
Alinea tu formación continua con sectores de mayor crecimiento (manufactura, logística, tecnología).
Busca transparencia en ofertas: analiza no solo el salario nominal, sino condiciones de formalidad, prestaciones y estabilidad.
Estudia las tendencias salariales regionales (como las del informe PROSFY) para negociar con información.
Mantente actualizado en procesos de selección modernos: muchas empresas emplean screening digital, pruebas técnicas o entrevistas por competencias.
Para empresas y reclutadores
Usa datos recientes (como los de PROSFY) para ajustar rangos salariales competitivos según ciudad y función.
Considera la ventaja de captar talento en ciudades menos saturadas donde el salario ofrecido puede destacarse más.
Valora que muchas postulaciones se centran en habilidades blandas: integra evaluciones que midan “adaptación al cambio” o “trabajo en equipo”.
Ofrece condiciones de formalidad y beneficios claros: en un contexto de alta informalidad, esto puede ser diferencial para atraer talento.
Fomenta capacitación interna y rotación funcional: con ello aumentas retención y mejoras la empleabilidad interna.
Al diseñar vacantes, describe no solo las funciones, sino también la trayectoria y crecimiento posibles dentro del puesto.
Para gestores de talento y policymakers
Impulsa políticas que incentiven la formalización del trabajo, especialmente en regiones intermedias y rurales.
Genera programas de capacitación técnica alineados con las habilidades identificadas por PROSFY y otras fuentes.
Promueve informes regionales de mercado laboral (departamentales o municipales) para que el talento local tenga mapas claros.
Incentiva alianzas público-privadas que conecten oferta educativa con necesidades laborales concretas.
Monitorea las brechas de género y diseña estrategias que faciliten la inserción femenina en sectores formales.
Conclusión
El tercer trimestre de 2025 registra una recuperación destacada del mercado laboral colombiano: tasas de desempleo históricamente bajas, aumento del empleo, expectativas de contratación positivas. Sin embargo, ese avance se construye sobre estructuras frágiles: la informalidad laboral persiste, muchas ofertas no garantizan condiciones robustas y las brechas de género siguen siendo notorias.
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